El deporte es competencia pura. ¿Qué nos enseña sobre empresas, consumidores y mercados?


En los deportes individuales y colectivos, los jugadores o equipos compiten contra otros para obtener un objetivo exclusivo: un partido, un campeonato, el primer lugar, un récord. En las economías de libre mercado, las empresas de todos los tamaños tienen como objetivo maximizar su valor compitiendo por los clientes. La naturaleza exclusiva del objetivo perseguido, en los deportes y los mercados, hace que los rivales sean interdependientes porque el destino de cada jugador depende tanto de su propio desempeño como del desempeño de los demás. En ese sentido, los deportistas y las empresas se preparan individualmente para triunfar, pero sus logros dependen de cómo se comporten sus competidores: no están solos en el mercado, tienen que adaptarse inteligentemente a las estrategias de otros jugadores.

Además, los jugadores en los deportes y las empresas en los mercados tienen que jugar bajo el mismo conjunto de reglas y son supervisados por autoridades o jueces independientes. Estas reglas comunes y el contexto en el que se aplican afectan los incentivos de los jugadores y las empresas para tomar decisiones. Por ejemplo, la existencia de reglas claras y un juez riguroso incidirán en que los participantes decidan “jugar limpio” para competir en vez de usar “triquiñuelas” que pueden ser detectadas y sancionadas. Además, los deportistas y las empresas requieren preparación, objetivos claros, perseverancia, innovación, liderazgo fuerte, capacidad de trabajo colectivo, para comprender la lógica del juego y anticipar las estrategias del rival para poder materializar sus triunfos.

Sin embargo, la analogía entre competencia deportiva y competencia económica no nos permite comprender la historia completa sobre empresas, consumidores y mercados. Primero, los torneos y los partidos siempre tienen una línea de inicio y meta, siempre terminan con un ganador o un campeón. En cambio, el mercado nunca se detiene, no hay final a menos que la empresa quiebre y desaparezca. La empresa, sus directivos y empleados pueden lograr altos ingresos en un período, pero el “trofeo” ganado el día anterior debe ser validado al día siguiente y así sucesivamente. 

En ese sentido, las empresas corren la misma suerte de un personaje de la mitología griega: Sísifo. El castigo impuesto sobre Sísifo consistía en que debía escalar una montaña todos los días con una pesada roca y, justo cuando estaba a punto de llegar la cima, una fuerza externa derrumbaba la roca hasta la llanura, obligándolo a comenzar de nuevo.[1] Es por eso que una empresa que alcanza la cima del mercado a través de productos innovadores, procesos de producción, alta calidad, estrategias de marketing, etc., debe mantener un esfuerzo constante para satisfacer las necesidades de los consumidores y así garantizar su sostenibilidad.

La segunda razón por la cual la analogía entre competencia deportiva y competencia económica tiene límites es que mientras el deporte tiene un único objetivo, ganar y prevalecer sobre los demás, las empresas pueden tener otros objetivos que no son exclusivos y que pueden incentivar la colaboración con otras empresas. Este es el caso del emprendimiento social o empresas tipo b, donde el valor creado a través del impacto en una sociedad se considera tan importante como el valor para el accionista. Otro ejemplo de colaboración entre empresas tiene lugar cuando deciden agremiarse en asociaciones que aboguen por sus intereses comunes.

Finalmente, la analogía propuesta al comienzo del escrito se queda corta porque la colaboración entre rivales en uno y otro contexto es más compleja de lo que parece. En principio, tanto en los deportes como en los mercados los rivales no pueden colaborar entre sí sin romper las reglas del juego. En el deporte hay instancias extraordinarias donde la colaboración ocurre, como cuando uno de los rivales necesita atención médica. Pero esas instancias normalmente están previstas en las reglas y los jueces tienen la protestad de interrumpir el juego si el rival trata de aprovecharse de la situación.

Por otra parte, las normas de protección o defensa de la competencia prohíben a las empresas competidoras realizar determinados tipos de colaboración que restrinjan indebidamente la libre competencia, mientras que otras conductas colaborativas no están prohibidas. Por ejemplo, las leyes de competencia prohíben los acuerdos de fijación de precios máximos entre competidores. En el derecho de la competencia, este tipo de conducta se considera como una de las infracciones más graves por sus consecuencias negativas para los consumidores. En Estados Unidos un acuerdo anticompetitivo de fijación de precios horizontal está tifipicado como delito. En Colombia un acuerdo entre competidores que tiene lugar en el marco de un proceso de contratación pública está tipificado como conducta delictiva en el Código Penal. Vale la pena recordar que actualmente más de 130 jurisdicciones del Mundo cuentan con legislaciones de competencia.

Sin embargo, las legislaciones de competencia no prohíben todo tipo de colaboración entre competidores. Por ejemplo, la creación de nueva tecnología puede requerir acuerdos específicos de empresas conjuntas entre competidores del mercado y este tipo de colaboraciones no son consideradas anticompetitivas. Por el contrario, la innovación es una de las formas más radicales de competir y por esa razón las leyes de competencia no prohíben colaboraciones empresariales que procuran alcanzar innovaciones. 

En suma, la competencia en los deportes es ilustrativa para entender las dinámicas competitivas en los mercados pero la analogía tiene límites. En este texto expliqué tres limitaciones de la analogía: i) Los empresas nunca pueden cesar de competir so pena de perder su vigencia en el mercado; ii) a veces las empresas competidoras tienen incentivos para colaborar entre sí para lograr fines diferentes a la generación de ingresos (ej. promover un campaña pública de reciclaje); y, iii) el derecho de la competencia prohíbe los acuerdos entre competidores que restrinjan indebidamente la competencia pero también permite otras formas de colaboración entre empresas rivales, como cuando estas realizan investigación conjunta para desarrollar un nuevo producto.A pesar de estas limitaciones de la analogía entre competencia deportiva y económica, hay un punto central que sí une los dos ámbitos: las reglas y los árbitros son importantes para que los juegos deportivos y los mercados funcionen bien. 



[1] Homero, “La Odisea”, canto XI, verso 593: “Y vi a Sísifo … llevando una enorme piedra entre sus brazos. Hacía fuerza apoyándose con manos y pies y empujaba lapiedra hacia arriba, hacia la cumbre, pero cuando iba a trasponer la cresta, una poderosa fuerza le hacía volver una y otravez y rodaba hacia la llanura la desvergonzada piedra. Sin embargo, él la empujaba de nuevo con los músculos en tensióny el sudor se deslizaba por sus miembros y el polvo caía de su cabeza.” 



Nota: Hace seis años publiqué la versión en Inglés de este texto en este mismo blog (puede accederse acá).

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