Sobre los retos para los académicos especializados en derecho y política de competencia | Panel de ASCOLA 2021

La semana pasada tuve el gusto de participar en una sesión titulada “Panel on Career challenges: How to make and maintain an academic career (not just as a woman)” que tuvo lugar en el marco de la conferencia anual de ASCOLA.El panel fue organizado por la profesora Kati Cseres (University of Amsterdam) y el profesor Rupprecht Podszun (Heinrich Heine University). También participaron como presentadoras las profesoras Anna Gerbrandy (Utrecht University), Jasminka Pecotić Kaufman (University of Zagreb), y Wendy Ng (University of Melbourne).

La sesión juntó a representantes de diferentes países para hablar sobre los retos profesionales que afrontan los académicos especializados en derecho y política de competencia. El panel giró en torno a tres preguntas planteadas por los organizadores:

  1. Which obstacles you and your environment experience?
  2. How do you personally cope with these obstacles?
  3. What could institutions such as ASCOLA do to help individual researchers to better “survive” the current academic culture?

Cuando recibí la invitación al panel sentí la necesidad de ir más allá de mi propia historia. Quería explicar a una audiencia de profesores y estudiantes de todo el Mundo sobre cómo es el ámbito académico en América Latina en relación con el derecho de la competencia.

Para poder hablar más allá de mi caso y de las anécdotas, realicé una encuesta que han respondido 82 colegas ubicados en 14 países de Latinoamérica. En esta entrada les compartiré los principales hallazgos de la encuesta y los intercalaré con algunos comentarios sobre los puntos mencionados por mis colegas durante el panel.

Este panel de la conferencia es – quizás – el único que no fue grabado para permitir que quienes hablamos pudiéramos hacerlo con más libertad. De tal manera que no atribuiré algunos de mis comentarios de mis colegas para respetar ese trato, pero sí compartiré sus ideas.

Encuesta sobre profesores/as de derecho y políticas de competencia en América Latina y el Caribe

Comienzo por caracterizar las 82 personas que amablemente contestaron la encuesta:

Es decir, el 40% se identificó como “profesor de medio tiempo” o de “hora cátedra” y tan solo el 11% como “profesor de tiempo completo”. A propósito de los participantes, como prometí anonimidad a quienes respondieron la encuesta no los mencionaré con nombre propio, pero sí aprovecho para agradecerles por haber contribuido con mi pesquisa.

Antes de seguir con la presentación de los resultados de la encuesta, un recordatorio: 22 países de nuestra región cuentan con legislación nacional de protección de competencia:

Hallazgos de la encuesta

A continuación destacaré cinco hallazgos que se derivan de la encuesta:

Primero. En América Latina no habría más de una docena de profesores que trabajen tiempo completo en una universidad y que se especialicen en derecho e la competencia. El 67% de los encuestados no conocen personas de su país que sean profesores de tiempo completo en la materia. Esta cifra sería mayor si incluyera a las personas que dijeron conocer personas que son “profesores de tiempo completo” pero que en su respuesta sobre a qué profesores se referían identificaron personas que son “profesores de medio tiempo” o de “hora cátedra”.

Segundo. Los profesores que trabajan tiempo completo en universidades y se especializan en derecho de la competencia están concentrados mayoritariamente en cuatro países de América Latina:

  • Chile
  • Brasil
  • Colombia
  • Argentina

Tercero. Los tres principales obstáculos para que una persona interesada pueda ser profesor/a de tiempo completo en el área de derecho y políticas de competencia:

  • La baja remuneración (algunos la compararon con el salario de firmas de abogados).
  • Pocas vacantes universitarias.
  • La materia no es obligatoria en las carreras de derecho (en pergrado).
Nube de las palabras que más aparecieron en las respuesta a la pregunta:
“En su país, ¿cuáles son los principales obstáculos para que una persona que esté interesada pueda ser profesor de tiempo completo en el área de derecho y políticas de competencia?”

En conclusión, el principal reto que afrontan quienes aspiran a ser académicos en América Latina y trabajar en temas de derecho de la competencia es encontrar una vacante de profesor de tiempo completo adecuadamente remunerada.

Este punto me pareció importante explicarlo a mis colegas de ASCOLA, particularmente a sus directivas, para que entendieran por qué hay tan pocos profesores y profesoras de tiempo completo en nuestra región.

En Europa hay muchas más oportunidades para académicos que aspiran a trabajar en el tema, pero es preciso hacer una aclaración: estos profesores casi nunca se dedican exclusivamente a enseñar / investigar sobre derecho de la competencia, lo combinan con otras materias como derecho europeo, derecho corporativo y derecho de protección de datos personales.

Ahora, mis colegas del panel mencionaron otros puntos de sus respectivos casos que considero valioso resaltar.

  • Una invitación a recordar que los obstáculos no son simplemente algo negativo que uno encuentra en su camino sino que pueden ser valiosos para sugerir mejores caminos.
  • En universidades de algunos países no hay un incentivo para “mirar hacia afuera”; los sistemas de puntuación y calificación para profesores no reconocen la importancia de publicar en el exterior, en otros idiomas y/o de presentar en conferencias internacionales.
  • En algunas universidades la carga de enseñanza es muy alta, lo cual hace más difícil trabajar en proyectos de investigación y divulgación.
  • Es difícil balancear la vida académica con la vida familiar, particularmente para las mujeres (por cargas adicionales que las culturas de sus sociedades les imponen).
  • Algunos académicos mayores (senior), que tienen la capacidad de decidir sobre el futuro y oportunidades de los académicos más jóvenes, aprovechan su posición en detrimento de los académicos junior.
  • Una de las colegas manifestó que sentía “encajada geográficamente”: en el mundo académico internacional prestan atención principalmente a lo ocurrido en Estados Unidos y algunos países de Europa, mientras que a las otras regiones solo tienden a considerarlas cuando los eventos quieren mostrar “más diversidad”.
  • Dos colegas manifestaron un sentimiento de culpa por no trabajar más y al mismo tiempo por no pasar más tiempo en familia o en actividades diferentes al trabajo… un sentimiento de que el trabajo no termina nunca.

Cuarto. Volviendo a la encuesta que realicé, la respuesta a la pregunta sobre por qué escogió ser académico o por qué quisiera ser académico especializado en derecho y política de competencia arrojó respuestas muy variadas. La siguiente nube de palabras ilustra las palabras que más aparecieron en las respuestas a esta última pregunta:

La siguiente respuesta de un profesor fue una de las que más me gustó:

“Enseñar derecho de la competencia es pensar constantemente el equilibrio necesario entre libertades e intervención para producir dinámicas de acceso a bines y servios que beneficien a la sociedad.”

Profesor anónimo

Quinto. Finalmente, mi encuesta también incluyó preguntas sobre cómo abordar algunos de los retos de la actividad: La siguiente nube de palabras ilustra la variedad de las respuestas:

Nube de las palabras que más aparecieron en las respuesta a la pregunta:
“¿Cómo lidia con las inseguridades que a menudo están asociadas a una carrera académica? ¿Cómo maneja los momentos estresantes y los problemas mentales que pueden surgir? ¿Dónde podrían las universidades apoyar mejor a los académicos?”

Volviendo al panel de ASCOLA, mis colegas ofrecieron las siguientes sugerencias sobre cómo abordar las dificultades propias de la carrera académica:

  • Recordar que en todo caso un académico puede desempeñarse en otro tipo de trabajos (ej. investigación en sector privado, firmas de abogado).
  • Recordar que la identidad (propia) no está definida exclusivamente por el trabajo, que hay muchas otras dimensiones importantes en la vida (ej. familia).
  • Ser más amable consigo mismo.
  • Procurar el equilibrio, un balance, entre las diferentes facetas de la vida para evitar “quemarse” en el trabajo.
  • Distinguir cuándo decir que no a ciertas ofertas u proyectos (para evitar tener tanto trabajo que impida tener una vida balanceada).

Para cerrar les comparto los consejos que derivo de mi propia experiencia. En lo que a mí respecta, el trabajo académico de tiempo completo se parece bastante al tipo de actividades que se realizan durante el doctorado. Una pequeña diferencia: cuando uno consigue un trabajo de tiempo completo y permanente en la academia se resuelve un tema importante que es duro durante el doctorado: el económico. Pero salvo por ese punto (que muchos académicos no resuelven por quedar en inmersos en ciclos de post-docs), en muchos otros aspectos el rol de profesor e investigador se parece bastante a la vida doctoral.

Dado que parto de la similitud entre uno y otro ámbito, me atrevo a compartirles dos entradas que escribí al final de mis estudios doctorales en la Universidad de Oxford y que siento que son pertinentes para la discusión:

Cierro un poco apurado esta entrada, pero aplicando los consejos de mis colegas de panel y teniendo en cuenta que estoy escribiendo este texto un lunes festivo a las 6:23 pm, dejaré hasta aquí y me iré a disfrutar del partido Brasil vs. Perú. ¡Las mejores energías para quienes quieren persistir en el camino académico!


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