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Mañana: Reunión CEDEC sobre las recientes sentencias del Consejo de Estado sobre paralelismo consciente

26 marzo, 2015

Siempre hemos promocionado en este blog las actividades del Centro de Estudios de Derecho de la Competencia (CEDEC), así que no me da pena hacer una nota de auto-promoción. Mañana, viernes, 27 de marzo, expondré en la reunión del CEDEC acerca de las recientes sentencias del Consejo de Estado sobre paralelismo consciente.

El tema no es nuevo (aquí pueden ver mis publicaciones) y no está tan de moda como la delación, pero ciertamente ha cobrado vigencia por recientes decisiones del Consejo de Estado. El reciente titular de Ámbito Jurídico sobre la sentencia proferida a finales del año pasado es muy diciente: “Coincidencias de precios son prueba suficiente de acuerdo contra la libre competencia“. Por otra parte, los profesores Alfonso Miranda y Daniel Beltrán sentaron su posición y publicaron un breve artículo cuyo título parece responder el anterior titular: “El Mero Paralelismo de Precios no Equivale a un Cartel“.

No les adelanto qué camino cogeré en mi presentación pero sí les cuento que a pesar de haber visitado antes este río, me siento identificado con la paradoja de Heráclito: “En los mismos ríos entramos y no entramos, [pues] somos y no somos [los mismos].” (traducción de H. A. Diels & W. Kranz). ¡Así pues que espero verlos mañana para contarles cómo me sentí después de re-visitar este denso río en mi paso fugaz por Bogotá!

Importante: Tengan en cuenta que esta vez la reunión no se realizará en el lugar habitual, sino en el salón 209 del Edificio Fernando Barón de la Pontificia Universidad Javeriana (Carrera 5 con Calle 39). Eso sí, la reunión comienza en el horario de siempre, a las 7:00 am.

La reunión se llevará a cabo el viernes 27 de marzo de 2015, en el salón 209 del Edificio Fernando Barón de la Pontificia Universidad Javeriana, ubicado en  la Carrera 5 con Calle 39 de la Ciudad de Bogotá, a partir de las 7:00 A.M.

Esperamos su asistencia y su pronta confirmación.

Cambios en procedimiento de control de concentraciones en Colombia

20 marzo, 2015

La semana pasada la Superintendencia de Industria y Comercio publicó una nueva resolución (Resol 10930 de 11 de marzo de 2015) que modifica en algunos aspectos el procedimiento de control de concentraciones empresariales.

Según la SIC, los cambios realizados buscan simplificar y aclarar los trámites de notificación y pre-evaluación, ajustándolos a los parámetros internacionales (OCDE), y reducir los riesgos para las empresas al realizar una integración empresarial.

A continuación algunos de los cambios:

  • Cálculo de activos e ingresos: hacen varias aclaraciones sobre el cálculo de activos e ingresos y cuáles deben entrar en el cálculo. Por ejemplo, aclara que los activos e ingresos son los del territorio nacional. Sin embargo no se tendrán en cuenta únicamente los de las intervinientes sino también los activos de las vinculadas que desarrollen la misma actividad o estén en la misma cadena de valor. La resolución también aclara cómo debe ser el tratamiento de las intervinientes que tengan presencia indirecta en el país, por ejemplo cuando sólo tienen presencia en el país por exportaciones que hacen a Colombia o a través de establecimientos permanentes.
  • Quién presenta la solicitud de autorización: se indica que cualquiera de las intervinientes puede presentarla
  • Toma hostil: la resolución da una alternativa para los casos de toma hostil en los que no sea posible obtener la información de la empresa objetivo
  • Información confidencial: se da mayor flexibilidad para la presentación (o no presentación) de información confidencial
  • Transacción en múltiples jurisdicciones: se crea un mecanismo para que en transacciones en múltiples jurisdicciones  el procedimiento de la SIC no entorpezca el cierre global de la transacción.
  • Procedimiento de notificación: el procedimiento de notificación simple aplica en Colombia para las concentraciones en las que la cuota de mercado de las intervinientes no supere el 20% del mercado relevante. Hasta ahora, la notificación consistía en presentar la información requerida por la SIC. Ésta hacía un estudio formal de la información y emitía un acuse de recibo. La Resolución 10930 señala que en estos casos verificará el método utilizado por las intervinientes para el cálculo de la cuota te mercado. Si a la SIC le surgen dudas sobre el método utilizado o sobre la veracidad de que la cuota de mercado es en efecto inferior al 20%, ordenará que presenten la solicitud de autorización mediante el  procedimiento de pre-evaluación.

Beyond a sith mentality: La superación del análisis formalista de las restricciones verticales

6 marzo, 2015

Beyond a sith mentality: La superación del análisis formalista de las restricciones verticales

“Only a sith deals in absolutes”. Obi- Wan Kenobi

Introducción

En una economía de mercado, no es de extrañar la interacción entre los agentes económicos. Especialmente, cuando están relacionados verticalmente dentro de una cadena de producción y distribución. Esta interacción entre agentes productores y distribuidores a lo largo de una cadena se materializa a través de diversas formas contractuales: contratos de franquicia, compraventa, distribución y cualquier otra que la libertad de contratación pudiera imaginar.  Solo pensemos cómo llega un producto a estar a disposición de los consumidores: un productor de teléfonos o de bebidas carbonatadas buscan que sus productos alcancen el mayor número de consumidores para lo cual puede requerir la colaboración de otros distribuidores mayoristas y minoristas que coloquen sus productos.

Ante estas situaciones, el Derecho de Competencia siempre tiene algo qué decir. Con mayor razón por la evolución de su tratamiento que se ha enriquecido con el aporte de las ciencias económicas. Y aunque quisiéramos concluir categóricamente, al estilo Sith, cuándo se consideran estas relaciones ilustradas como ilícitas la realidad de esta ciencia demanda una cautela. El propósito de este ensayo es enseñar el estado de la ciencia, antes de seguir ahondando más en el fondo de la madriguera.

  1. La era Per Se de las Restricciones verticales

En el DC, estas relaciones  verticales se les conocen por restricciones verticales o acuerdos verticales. En un principio, este tipo de restricciones fueron ignoradas por la mayor preocupación que generaban los cárteles. Luego, cuando sí les prestaron atención fue para analizarlas bajo la rigurosidad de la Regla Per Se. Tal como se comprueba con los primeros pronunciamientos que cimentaron el estudio de las restricciones verticales  en los EE. UU.: Dr. Miles Medical Co. v. John D. Park & Sons Co. 220 U. S. 313 (1911), Albrecht v. The Herald Co. 390 U. S. (1968) y United States v. Arnold, Schwinn &  Co., 388 U. S. 365 (1967) [1].

Los anteriores casos, condenaron  sin distinción bajo tal rigurosidad a los mantenimientos de precios, fijación de precios máximos y las cláusulas de limitación de venta de manera absoluta sin entrar a valorar los efectos sin entrar a evaluar su racionalidad económica. Bajo tal esquema, cualquier contrato o incluso cláusula contractual entre un agente económico proveedor o distribuidor que contuviera alguna de las prácticas citadas estaba sujeta al escrutinio del DC y de la severidad de la Regla Per Se [2].

Por su parte, Europa tuvo también la misma preocupación por el tratamiento de las restricciones verticales. Así, uno de los casos históricos en este tema es Consten y Grundig [3] que en su oportunidad trató a un acuerdo de exclusividad como una infracción por objeto:

Es superfluo tomar en consideración los efectos concretos de un acuerdo, desde el momento en que es evidente que su objeto consiste en restringir

Diferentes autores como BACHES OPI, JUDIT CSERES y ALFARO ÁGUILA- REAL han considerado que a pesar de la importancia de esta jurisprudencia en las restricciones verticales, el abordaje fue demasiado formalista y marca un rechazo al análisis económico debido a que se favorecía una mayor integración del mercado único en detrimento de la libertad económica[4]. Por su parte, ALFARO ÁGUILA- REAL considera también que en este caso se trataron por primera vez muchos temas de DC que no fueron bien planteados, cuestión que resultó en consecuentes pronunciamientos y regulaciones que causaron un retraso económico e impidió el desarrollo en la innovación y en la forma de hacer negocios.

Muestra de las múltiples regulaciones de carácter formalistas se demuestran con los ya derogados reglamentos de exención por categorías sobre acuerdos de compra exclusiva (Reglamento CEE N.° 1984/83 de 22 de Junio de 1983 N.° L 173/5) o sobre acuerdos de franquicia (Reglamento CEE N.° 4087/88 de 30 de noviembre de 1988 N.° L 359/46).

  1. La evolución a una Regla de la Razón de las restricciones verticales

El DC debe mucho su crecimiento al aporte de la Escuela de Chicago. Y su influencia no se hace más palpable que en el tratamiento de las restricciones verticales. Especialmente, en el contexto del pensamiento económico y jurídico de 1960 que entendían que los efectos de estas afectaban a la competencia tanto como los cárteles [5].

En líneas generales, la Escuela consideró que sólo en ciertos casos las restricciones verticales pueden afectar la competencia. Generalmente, estos casos ocurrirían cuando al menos uno de los agentes económicos relacionados tenga una posición dominante y, en todo caso, estas restricciones promueven la competencia intermarca sobre la competencia intramarca [6].

A pesar de que en la actualidad los postulados de esta Escuela se encuentran cuestionados, su contribución ha resonado en la jurisprudencia y en los modelos que los distintos sistemas jurídicos nacionales de competencia han adoptado para su desarrollo. De esta forma, las restricciones verticales pasaron, paulatinamente, de verse como per se ilícitas a cercanas a verse per se lícitas, aunque no del todo lícitas como hubiera pretendido la Escuela al entenderse que su análisis sobre ellas contenía ciertas limitantes que ahora no se exponen por superar el propósito de este ensayo.

En este proceso paulatino, las restricciones verticales relacionadas con factores distintos al precio se beneficiaron de un análisis basado en sus efectos bajo la Regla de la Razón como en Continental T. V. v. GTE Sylvania 433 U. S. 36 (1977). En cuanto a las restricciones verticales relacionadas con el precio, quizá ha sido la más difícil de asimilar en cuanto a sus efectos positivos que estas traen y aunque no dejan de considerarse que pueden producir efectos anticompetitivos su rigorismo y formalismo se superaron en una ajustada decisión en el caso Leegin Creative Leather Products v. PSKS 551 U. S. 877 (2007). Lo último, representó la unificación de un análisis de la Regla de la Razón sobre todas las restricciones verticales, al menos en Estados Unidos.

Por otro lado, Europa ha adoptado un modelo enfocado también a los efectos económicos. De esta forma, desde el Reglamento CE N.° 2790/1999 y del actual Reglamento 330/2010 y sus directrices, aparte del reglamento específico al sector automotriz, las restricciones verticales abajo del alrededor del 30 por ciento de cuota de mercado de alguno de los agentes económicos relacionados gozan de una exención a la aplicación del art. 101.1 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea. Y aunque el modelo no es perfecto, puesto que el reglamento actual todavía considera al mantenimiento de precios de reventa y a la limitación territorial como “cláusulas negras” sin entrar a analizar su racionalidad económica, si está encaminado a una regla de constante revisión de su modelo con insumos de los agentes económicos participantes y de la experiencia de la Comisión Europea en la materia.

  • El análisis de las restricciones verticales en el Derecho de Competencia de El Salvador

Ahora bien, el modelo adoptado para las restricciones verticales en la Ley de Competencia de El Salvador (LC), y quizá de muchos modelos de normas de competencia latinoamericana (!) está inspirado en los postulados de la Escuela de Chicago. Es decir, que estima que sólo deberán analizarse las restricciones en el que al menos uno de los agentes económicos tenga una posición dominante en su mercado relevante, según los presupuestos establecidos en el art. 27 de la LC.

En todo caso, para considerar ilícita una restricción vertical del art. 26 de la LC deberá comprobarse aparte de una posición dominante que los efectos positivos superan cualquier efecto negativo. Esto último se entiende desde la óptica de la Regla de la Razón que predispone el art. 27 letra c) de la LC. Lo anterior, implica una superación de la interpretación automática que ordenaba la Regla Per Se a condenar a restricciones verticales que contuvieran algún mantenimiento de precios de reventa o incluso de las exclusividades, que sí se encuentra tipificado en el art. 26 LC.

Conclusión

En el Derecho de Competencia, el análisis de las restricciones verticales implica el análisis de los efectos económicos, tanto positivos como negativos dado en su contexto jurídico económico. Por ello, al estudiarlas no se debe pensar automáticamente que un agente con posición dominante por realizar una exclusividad o una venta atada causa serios perjuicios para la competencia y los consumidores y por lo tanto deba ser castigado, sino más bien enfocarse a las eficiencias y efectos anticompetitivos que estas causan.

[1] Vid. AREEDA, Phillip, KAPLOW, Louis, EDLIN, Aaron, Antitrust Analysis. Problems, text, and cases, Wolters Kluwer Law & Bussiness, 2013. Los citados autores llaman a tal época como la “Era Per Se de las restricciones verticales”.

[2] Al referirse a agentes proveedores o distribuidores se realiza grosso modo para ilustrar la relación entre dos agentes económicos relacionados verticalmente dentro de una misma cadena de producción o distribución.

[3] Vid. Sentencia del Tribunal de Justicia de la Comunidad Europa del trece de julio de 1966 en los asuntos acumulados 56/64 y 58/64.

[4] Vid. BACHES OPI, S., Distribución y Derecho de la Competencia. El Reglamento de la Unión Europea sobre Restricciones Verticales, Madrid, Marcial Pons, 2014, pp. 191- ss.; JUDIT CSERES, K., Competition Law and Consumer Protection, Vol. 49 de European Monographs Set Series, Kluwer Law International, 2005, pp. 121- ss.

[5] Vid. Meese, A., “Price theory and vertical restraints: a misunderstood relation” en UCLA LawReview, Vol. 45, pp. 143- 204; Verouden, V., “Vertical Agreements: Motivation and Impact” en Competition Law and Policy, ABBA Section of Antitrust Law, 2008, pp. 1813- 1840

[6] Vid. HOVENKAMP, H., Federal Antitrust Policy the law of competition and its practice, 2011, cuarta edición, West, pp. 71- ss.; BACHES OPI, S., op. cit., pp. 107- ss.

Hay mucho por celebrar en los 20 años del Centro de Estudios de Derecho de la Competencia – CEDEC

4 marzo, 2015

El 17 de marzo de 1995, el profesor Alfonso Miranda Londoño fundó el Centro de Estudios de Derecho de la Competencia -CEDEC en Bogotá, Colombia. Para celebrar sus 20 años de existencia el  CEDEC programó para el mes de marzo varios eventos que paso a enumerar para que se vayan agendando:

Son muchos los  motivos por los cuales el CEDEC y sus miembros deben celebrar. El grupo de profesionales que hacen parte del CEDEC lo han consolidado como un punto de encuentro para todos los interesados en las políticas y derecho de la competencia en Colombia. Veamos por qué afirmo lo anterior:

  • El CEDEC ha organizado por lo menos 200 eventos académicos (seminarios, foros y debates) en los cuales han participado expositores nacionales e internacionales y en los que han participado estudiantes, profesores, practicantes y miembros de las autoridades de competencia.
  • Además, consolidó a la Facultad de Derecho de la U. Javeriana como la institución líder en este campo. Esto lo ha hecho, particularmente, a través de la cátedra en pregrado (única universidad en Colombia que lo incluye como materia obligatoria), por la que han pasado al menos 40 cohortes de abogados javerianos.
  • Adicionalmente, los miembros del CEDEC participaron activamente en la creación y enseñanza en el posgrado en derecho de la competencia y en programas de educación continua en la U. Javeriana.
  • El CEDEC también ha auspiciado la publicación de libros, e-books, artículos, y edita una compilación anual de ensayos en la Revista de Derecho de la Competencia CEDEC.
  • Todos los escenarios que el CEDEC ha generado a lo largo de estos años le han permitido a decenas de jóvenes profesionales prepararse y luego brillar con luz propia tanto en firmas de abogados (colombianas, europeas y estadounidenses) como en el sector público (en la autoridad de competencia y en las agencias regulatorias del país).
  • Finalmente, el CEDEC se puso al día con las redes sociales y ya tiene un blog, un perfil de Facebook y cuenta de Twitter,

Por último, y en un plano más personal, es mucho lo que tengo que debo agradecer al CEDEC y al profesor Miranda. Hace más de doce años (¡cómo pasa el tiempo!) que hago parte del CEDEC, comencé como uno de sus jóvenes coordinadores y asistentes de investigación. Debo reconocer que el CEDEC y el profesor Miranda han sido muy generosos conmigo, me han abierto muchas oportunidades profesionales y académicas. Como si fuera poco, el CEDEC también me permitió conocer personas maravillosas y hacer amigos para toda la vida.

Desafortunadamente me perderé los eventos del mes de marzo, pero desde acá de una vez celebro ¡Salud CEDEC!

Economía colaborativa: ¿Problema de competencia (o de regulación)?

1 marzo, 2015

Esta es mi primera entrada en este blog, por lo que aprovecho para agradecer a Juan David y a todos por permitirme participar aquí!

Hace unas semanas asistí en Madrid a una conferencia organizada por la AEDC sobre economía colaborativa (http://www.aedc.es/seminario-sobre-economia-colaborativa-y-promocion-de-la-libre-competencia-en-el-mercado/), en la que los panelistas se concentraron en discutir si la economía colaborativa como nueva forma de aproximación al consumidor (o más bien del consumidor a los bienes y servicios ofrecidos) debe mirarse bajo el lente de la competencia. No se me había ocurrido reflexionar sobre este fenómeno, así que comparto un poco de lo que se discutió y las preguntas que surgen.

La economía colaborativa consiste básicamente en ofrecer al mercado bienes y servicios que están siendo subutilizados y a los cuales se les puede dar un mayor provecho. Es el caso, por ejemplo de un cuarto de huéspedes en una casa o de un cupo en un vehículo para viajar de un lugar a otro o del uso de una huerta comunal en el patio trasero de la casa de un vecino, compartir herramientas de la casa, oír música, etc (v.gr Airbnb, Bla bla car, eatwithme, Spotify, Deezer). Es un cambio en el paradigma de consumo porque se da la transformación del consumo adquisitivo (comprar los bienes) al consumo del uso.

No hay grandes novedades en la economía colaborativa si se piensa que las comunidades con cierto grado de solidaridad comparten sus bienes desde tiempos ancestrales y más de uno de nosotros ha recibido al primo del amigo en el sofá de la casa, o ha utilizado un cupo en un carro (del conocido de un conocido) que va a un destino común al que uno necesita, por no hablar del tradicional auto-stop.

Lo que parece ser una transformación es que esta solidaridad tan conocida y practicada entre las comunidades de amigos y vecinos se ha globalizado y se ha organizado a través de plataformas con lo cual se puede decir que se ha creado un mercado, apelando a su definición más pura y simple.

Una definición básica de mercado es que consiste en un lugar en el que oferentes y demandantes de un bien o servicio se encuentran. Pues bien, con este viejo/nuevo fenómeno de la economía colaborativa ya no es necesario conocer al amigo del primo para usar su cuarto de huéspedes, ni tener vínculo alguno con él. Simplemente cada potencial usuario puede bajar una aplicación en su celular o surfear la red en busca de lo que necesite, coordinar el servicio (de transporte, hospedaje, comida, y otra infinidad de servicios), pagar por internet o a través de su celular, y listo. Así se unen la oferta y la demanda, se paga un precio y se usa el servicio.

Es justamente esta organización, esta facilidad para adquirir los servicios, y la existencia de plataformas web que aglomeren a los oferentes para comodidad de los demandantes, lo que empieza a inquietar a académicos y autoridades. ¿Es legal ofrecer estos servicios? ¿Se debe regular su prestación? ¿Qué papel juegan las plataformas? Los servicios se ofrecen generalmente a través de plataformas que están legalmente constituidas para ejercer “cualquier actividad lícita”, y estas actividades no tienen nada de ilegal, por tanto en principio no hay nada de malo. Pero el papel de las plataformas no es prestar los servicios, sino únicamente servir de “mercado”. ¿Cuál es su papel? ¿Se deben regular? ¿Está permitido que cobren una comisión? ¿Hay responsabilidad solidaria de la plataforma si el servicio falla o si, por ejemplo, alguien se accidenta en la casa ajena o carro del desconocido? Muchas preguntas, sobre las que parece que la respuesta de las autoridades es “regulación”.

Desde la perspectiva del derecho de la competencia, surgen preguntas específicas: ¿Estos servicios compiten con otros servicios tradicionales o se trata de mercados separados? Por ejemplo, habría que preguntarse si Airbnb compite con servicios de hospedaje (hoteles, apartahoteles, hostales) regulados. O si Bla Bla Car compite con servicios públicos de transporte. Si esto fuera así, ¿se podría hablar de discriminación frente a los servicios tradicionales? En la conferencia se referían a que los hoteles deben cumplir alrededor de 50 regulaciones diferentes (sanitarias, de ruido, de incendios, aire acondicionado, personal contratado, iluminación, alimentación…) y lo mismo sucede con las empresas de transporte público, mientras que las personas que prestan estos servicios a través de las nuevas plataformas no deben cumplir ninguna regulación específica.

Y aun si los servicios que ofrece la economía colaborativa no compiten con los tradicionales, ¿por qué no están regulados? ¿Deberían regularse? Suena contradictorio pensar en regulación cuando pareciera que todos estos servicios surgen de manera más o menos espontánea y flexible, que han generado plataformas de información para ofrecer algo que siempre ha existido (que es la colaboración entre la gente). Sin embargo, ¿qué  pasa con aquellos que en lugar de usar la habitación que dejó su hijo, o el cupo del carro que usan para ir a visitar a su familia el fin de semana, adquieren bienes (un apartamento, un carro) con uso exclusivo para explotarlo en este tipo de plataformas? ¿Cómo se puede controlar esto, que inevitablemente está surgiendo? En este último caso, ¿qué diferencia hay con los servicios tradicionales que ya están regulados?

Como lo veo, y como lo expusieron varios de los conferencistas del seminario, por ahora parece que se trata fundamentalmente de un problema de regulación. Personalmente no soy muy amiga de pensar en la “regulación” como respuesta a todos los problemas, porque creo que en muchos casos la excesiva regulación hace más daño que los beneficios que genera, sin embargo sí hay asuntos por estudiar aquí.

Y además, no hay que perder de vista cómo todo este nuevo mercado puede afectar a los mercados que hoy en día conocemos. Un reto más para las políticas de competencia, que tarde o temprano tendrán que ajustarse a esta nueva realidad.

Oficinas de abogados globales y asesoría en materia de restricciones verticales

24 febrero, 2015

El viernIMG_6417es pasado asistí a un seminario del Centre for Competition Law and Policy (CCLP) sobre las restricciones verticales en el derecho de la competencia de la Unión Europea (UE). El seminario estaba a cargo de Kyriakos Fountoukakos and Molly Herron, de la firma Herbert Smith Freehills LLP.

Además de repasar las reglas que enmarcan la materia y los casos más recientes, el objetivo del seminario era revisar catorce casos hipotéticos sobre acuerdos verticales y analizar su legalidad a la luz de las normas de la Unión Europea y de algunas jurisdicciones nacionales.

La exposición fue clara y el ejercicio de los casos fue interesante. Sin embargo, lo que quiero compartir con ustedes no es la sustancia de la exposición. Quiero contarles sobre la impresión que me quedó sobre el día a día de las oficinas de abogados que tienen alcance global.

Herbert Smith Freehills LLP no es una de las firmas más grandes del mundo y sin embargo es un buen ejemplo de firma global. Tiene presencia en Asia, Europea, Oceanía y el Medio Oriente y oficinas en 24 ciudades del mundo. En su área de de competencia trabajan 25 abogados. En el caso de Kyriakos y Molly que trabajan en la oficina de Londres, son dos abogados jóvenes que provienen de Australia y el Reino Unido, respectivamente. Fue interesante oírlos interactuar y hacer paralelos entre los casos y reglas de la UE, países Europeos y Australia. Además, reconocieron que muchas veces tienen que estudiar acuerdos que tienen efectos globales y que la similitud entre las diferentes reglas y la jurisprudencias de diferentes jurisdicciones ayuda mucho en labor.

Por otra parte, también me llamó la atención el tipo de consultas que llegan a su oficina en materia de restricciones verticales. Según contaron, en materia de restricciones verticales, las empresas consultan sobre: borradores de acuerdos de distribución y de agencia;  negociaciones entre “retailers” y acuerdos promocionales; flujo de información entre clientes y proveedores; manejo de comercio paralelo; y, asesorías sobre competencia y derechos de propiedad intelectual, particularmente relacionados con marcas. Ahora que recuerdo mi paso por Esguerra Barrera en Bogotá, creo que los temas que se estudian en Londres son parecidos a los que normalmente revisábamos en el área de competencia.

Bueno hasta acá el post que originalmente iba estaba planeado para ser un resumen del estado del arte del tema de las restricciones verticales pero que terminó en otra cosa. Si les quedó faltando que abordara temas más sustanciales, los invito a leer mi próxima publicación que será sobre las novedades en materia de abuso de posición de dominio en la UE, con énfasis en la sentencia del caso Intel de mediados del año pasado.

¿Quién lamenta las legislaciones antimonopolios en América Latina?

16 febrero, 2015

Ofrezco disculpas por promocionar un texto propio, pero aprovecho para recomendarles que lean mi artículo “Who bemoans competition laws in Latin America?” (¿Quién lamenta las legislaciones antimonopolios en América Latina?) que publiqué en el Blog Competition Academia. El artículo revisa qué sectores y actores se han opuesto a la expedición y/o aplicación de las leyes antimonopolios en América Latina y menciona ejemplos de varias jurisdicciones.

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